
Un día como hoy de 1996 me convertí en abogada.
Siempre digo que no creo que haya una profesión más adecuada a mi naturaleza, convicciones y mi carácter que la de luchar por la justicia, desde el mundo jurídico. Desde pequeña, sabía lo que sería y, ya entonces, también sabía el precio que tendría que pagar.
Hoy hago una mirada a mi alrededor y mi interior y no puedo estar más satisfecha por haber elegido el tortuoso sendero del Derecho.
Entré a la universidad siendo aún una adolescente con las ideas muy claras y unas ganas enormes de aprender y esforzarme para alcanzar la excelencia. Estudiar con entrega y cuasidevoción por el Derecho fue una tarea realmente deliciosa, no había nada que que complaciera más que aprender del Derecho, los derechos y el ideal de justicia por el que éstos propenden.
La excelencia académica la conseguí con disciplina y dedicación, pero la de jurista la he hallado en la ética y el compromiso de seguir luchando y disfrutando del camino del aprendizaje, que nunca cesa.
Doy gracias a la vida por la generosidad con la que me ha repartido, sobre todo por las cosas más valiosas, esas que no se pueden comprar. Y doy gracias por mis amores y mi compañero de vida, por los buenos tiempos que hemos vivido, y los que vendrán 🥂
Y también doy gracias a mi hermana, porque me cedía nuestra habitación y dejaba estudiar hasta tarde, y también porque me perdonaba que no la acompañara cuando cantaba liderando su banda de música. Y porque siempre ha sido mi mejor amiga, una incondicional.
En estos años he conocido a juristas a las que admiro, respeto y de las que he aprendido grandes lecciones sobre el Derecho y los derechos. Unas de las más significativas las he recibido de mis compañeras del último lugar en el que me imaginé iba a librar una batalla. Toda mi gratitud a mis compañeras de la rebelión de las juristas, ejemplo de integridad y honor.
Sigo con mi compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres y sus hijas e hijos, y lo hago con mis compañeras de Feministas Radicales, a las que agradezco su voto de confianza y permitirme contribuir a liderar este proyecto por los derechos de las mujeres. Por nuestros derechos!
Mantengo mi confianza en que el Derecho siga siendo el instrumento de lucha más eficaz y poderoso que existe, porque es el único capaz de resolver conflictos de forma civilizada. El único que nos humaniza y nos garantiza la paz.

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