
Como todos los años, iniciamos 2024 deleitándonos con el más famoso de los conciertos, el de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena, esta vez dirigida por el maestro alemán Christian Thielemann, que repite a la batuta. Y, como todos los años, bien podemos tener a este evento como un buen reflejo de la ostensible desigualdad que sigue existiendo entre mujeres y hombres en el mundo, tanto dentro como fuera de la música.
En el mundo de la música sucede exactamente lo mismo que ocurre en todas las artes, ciencias y oficios, las mujeres tienen menores oportunidades y están infrarrepresentadas en la participación de los puestos y cargos, y siguen careciendo del justo reconocimiento de su valía para el ejercicio de los cargos de liderazgo y responsabilidad. No es que no haya suficientemente mujeres con talento y que cumplan los requisitos artísticos para acceder a las orquestas sinfónicas, es que las trabas que pone el mundo profesional a las mujeres también existen en el masculinizado y elitista mundo de la música académica.
En este artículo publicado en Crónica Libre explico cómo funciona el mundo de la música académica y las razones de la participación marginal de las mujeres en las orquestas.
Ver artículo completo en: Crónica Libre, 03/01/2024.

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