El 14 de junio recordamos el fallecimiento de Emmeline Goulden (1858-1928), conocida por su nombre de casada, Emmeline Pankhurst, la sufragista británica más emblemática de su época. Su marido fue Richard Pankhurst, un abogado comprometido con la causa femenina y arduo defensor del derecho al sufragio de las mujeres, así como de la libertad de expresión y la reforma del sistema educacional.
Considerada por The Times, en 1999, una de las personas más influyentes de todo el siglo XX, porque: «ella moldeó una idea de mujeres para nuestra época; impulsó a la sociedad hacia una nueva estructura de la cual ya no podía haber vuelta atrás«.
Emmeline Pankhurst, no sólo es una de las principales responsables de lograr el reconocimiento del derecho al sufragio de las mujeres británicas, sino que por ello, puede decirse que es una de las principales responsables de la construcción de las democracias modernas. Gracias al reconocimiento del derecho al sufragio de las mujeres británicas por el que ella abogó y luchó con máxima entrega, junto a sus hijas Christabel, Adela y Sylvia, este derecho se empezó a extender por el resto del mundo.
Emmeline Pankhurst, al igual que muchas de las sufragistas contemporáneas en el Reino Unido y EE.UU, entendió perfectamente que la defensa por los derechos civiles, sociales y políticos de las mujeres que reivindicaba, suponía reclamar la participación del ejercicio del poder.
De ahí su célebre discurso: “estamos aquí no porque rompamos la ley, estamos aquí porque luchamos para hacer la ley”… “Nosotras, mujeres sufragistas, tenemos la misión más grande que el mundo haya conocido: liberar a la mitad de la raza humana y, a través de esa libertad, salvar al resto”. Esto lo que significa el reconocimiento al derecho al sufragio a favor de las mujeres: democracia.
En pleno siglo XXI, las feministas seguimos planteando reivindicaciones similares. En los países occidentales, ya no luchamos por tener derecho a votar y poder ser elegida para los cargos públicos de elección popular; pero sí debemos luchar para lograr ejercer activamente del poder político, esto es, que las mujeres podamos participar, en igualdad de condiciones que los hombres, del ejercicio del poder en las instituciones públicas, porque quien tiene el poder incide en las decisiones y las políticas públicas que habrán de afectarnos en las cuestiones relevantes, tales como economía, educación y cultura, empleo, impuestos, industrias, sanidad, igualdad y asuntos sociales, justicia, medioambiente y modelo de Estado, etc.
Es de justicia homenajear a nuestras referentes, las mujeres que nos abrieron el camino, a las que todo le debemos, porque todos los derechos que tenemos se los debemos a las feministas.
Por nuestra genealogía feminista, por Emmeline Pankhurst!

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