La cultura de la violación, una realidad innegable

Publicado en La Voz del Sur 10/09/24

Hace unos días, la activista y escritora Julia Salander encendió el debate público al afirmar que «los hombres son potenciales violadores«. Esta declaración generó una oleada de reacciones, principalmente de hombres, quienes rápidamente la atacaron a través de las redes sociales, ofendidos por lo que percibieron como una generalización injusta. Sin embargo, en cuestión de días, la avalancha de casos de violencia sexual contra mujeres le ha dado la razón, visibilizando la existencia de lo que conocemos como la cultura de la violación’.

Esta semana conocimos el caso más escalofriante de la cultura de la violación, protagonizada por Dominique Pelicot, un hombre que drogaba a su esposa, Gisèle, de 71 años, para ofrecerla a desconocidos que la violaban mientras ella permanecía inconsciente. Pelicot grababa estos actos y los distribuía en Internet, como material pornográfico. A lo largo de una década, alrededor de noventa hombres participaron en estos abusos. Lo más perturbador es que la mayoría de ellos aceptó participar sin dudar, y aquellos que se negaron no denunciaron los hechos, permitiendo que las violaciones a Gisèle continuaran. Conforme se van conociendo detalles del juicio, la hija y las nueras de Pelicot también podrían haber sido víctimas, así como las esposas de algunos de los violadores. Este caso pone de manifiesto el grado de complicidad social que puede existir en la cultura de la violación, donde el silencio, la omisión del deber de socorro y la cooperación necesaria o incidental son formas de perpetuar la violencia.

En este artículo abordo los diversos casos más relevantes violaciones de la actualidad, el marco teórico de este fenómeno que se manifiesta como una cuestión cultural, aunque cause tanto daño, y expongo datos oficiales para que saquemos conclusiones.

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