El daño irreversible en menores vulnerables

Publicado en La Voz del Sur el 16/02/2025

La celebración del encuentro de la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero (WPATH), donde se promoverán los tratamientos hormonales, quirúrgicos y estéticos en personas autoidentificadas como trans, pone sobre la mesa el avance de prácticas que comprometen la salud física y mental de los menores.

La WPATH es considerada la principal organización científica y médica mundial en “medicina transgénero”, cuyas normas y recomendaciones han determinado la orientación, las políticas y las prácticas de los Estados, las asociaciones médicas y los sistemas de salud pública y clínicas privadas de todo el mundo, impulsando directrices internacionales sobre los tratamientos médicos a personas con disforia de género (malestar con el cuerpo). La WPATH es conocida promover la eliminación del diagnóstico clínico de disforia de género y el acceso irrestricto a tratamientos médicos irreversibles, incluidos bloqueadores de pubertad, hormonas cruzadas y cirugías de extirpación de órganos sanos, sin importar la edad ni el estado de salud física y mental de los pacientes. 

Un riesgo inaceptable para menores vulnerables

Diversos estudios, entre ellos el prestigioso Informe Cass del Reino Unido, han demostrado que el auge de menores que manifiestan disforia de género está estrechamente vinculado a factores psicológicos, sociales y traumáticos. El 39% de los adolescentes que se autoidentifican como trans han sido víctimas de abuso físico, y el 20% de abuso sexual, cifras que se elevan en el caso de las niñas. Muchos menores que refieren disforia de género serían vulnerables por tener condiciones del espectro autista, por ser homosexual o bisexual, o sufrir depresión, ansiedad, trastornos alimentarios u otras condiciones psicológicas y sociales que incidirían en su malestar.

El Informe Cass versó sobre el análisis exhaustivo de 113.269 casos de menores y jóvenes en dieciocho países y una revisión de la literatura médica al respecto, a efectos de valorar las causas de la disforia de género y evaluar la idoneidad del tratamiento que la sanidad británica estaba ofreciendo a los menores transautoidentificados. En sus conclusiones, el Informe Cass subraya la necesidad de terapias psicológicas exploratorias que permitan abordar el origen del malestar antes de optar por intervenciones médicas irreversibles. 

Pese a ello, y a que está demostrado que en el 80% de los casos, la disforia de género suele remitir al llegar a la edad adulta, en España están prohibidas las terapias exploratorias por la ley trans, sancionándose severamente con multas que pueden llegar a los ciento cincuenta mil euros y la inhabilitación para profesionales; y la pérdida de la patria potestad para las madres y padres que deseen indagar por el malestar de sus hijas e hijos. 

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Portada del libro «Un daño irreversible: La locura transgénero que seduce a nuestras hijas», de Abigail Shrier, Deusto



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