¿Por qué el color violeta es un símbolo feminista?

El color violeta se ha convertido en un emblema universal del feminismo, un símbolo que evoca la lucha incansable de las mujeres por la igualdad, la justicia y la dignidad. Su origen está marcado por un trágico suceso que sacudió al mundo y evidenció las condiciones inhumanas en las que trabajaban miles de mujeres a principios del siglo XX.

El 25 de marzo de 1911, la fábrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York se convirtió en escenario de una de las peores tragedias laborales de la historia. En aquel fatídico día, un incendio devoró el edificio, atrapando en su interior a 146 trabajadores, de los cuales 123 eran mujeres jóvenes, muchas de ellas inmigrantes, que habían estado luchando por mejores condiciones laborales. Las puertas cerradas con llave, la ausencia de salidas de emergencia y la precariedad de las instalaciones convirtieron el lugar en una trampa mortal. Se dice que en aquella fábrica se confeccionaban camisas de color violeta y, según algunos relatos de la época, el humo del incendio adquirió ese tono al teñirse con los tintes de las telas en combustión.

La imagen de aquel humo violeta ascendiendo al cielo quedó grabada en la memoria colectiva como un símbolo del precio que tantas mujeres han pagado por exigir dignidad y derechos. Con el tiempo, el color violeta fue adoptado por el movimiento feminista como un emblema de la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres, recordándonos que las conquistas laborales y la protección de los derechos de las mujeres han sido ganadas con esfuerzo, sacrificio, exposición a los ataques y la difamación y, en demasiadas ocasiones, también con vidas humanas.

Pero el violeta ya había sido, desde finales del siglo XIX, un color asociado a la causa feminista. Junto con el verde y el blanco, fue uno de los colores adoptados por las sufragistas británicas que luchaban por el derecho al voto. Según la Women’s Social and Political Union (WSPU), organización liderada por Emmeline Pankhurst, estos colores tenían un significado profundo: el violeta representaba la dignidad y la lucha feminista; el verde, la esperanza en un futuro igualitario; y el blanco, la pureza de sus reivindicaciones. Además, existe una interpretación simbólica basada en sus iniciales en inglés: Green, Violet, White, cuyas letras coincidían con el lema «Give Vote to Women» (Dad el voto a las mujeres), reforzando así su mensaje político.

A lo largo de la historia, el color violeta ha ondeado en pancartas, banderas y prendas de activistas feministas de todo el mundo. Hoy en día, cada 8 de marzo, 25 de noviembre y en cada manifestación por los derechos de las mujeres, el color violeta resurge como un recordatorio de todas aquellas que nos precedieron, de las que alzaron la voz cuando el mundo intentaba silenciarlas, y de las que aún hoy continúan la lucha por la igualdad.

El violeta es un color que simboliza la resistencia, la memoria y la esperanza de un futuro donde la justicia y la equidad sean una realidad para todas las mujeres y niñas.

¡Que viva el feminismo! ¡Qué viva la lucha de las mujeres!



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