Las Mujeres Pioneras del Espacio

Por Sandra Moreno

El reciente hito espacial de Blue Origin, con la primera misión tripulada exclusivamente por mujeres representa un logro significativo hacia el avance de las mujeres en un campo tradicionalmente dominado por hombres. A bordo de la cápsula New Shepard viajaron la científica espacial Aisha Bowe, la cantante Katy Perry, la periodista Gayle King, la astrofísica Amanda Nguyen, la piloto con licencia Lauren Sánchez —quien también pilotó parcialmente la nave— y la productora cinematográfica Kerianne Flynn.

Este logro celebrado como una novedad, en realidad es parte de una invisibilizada larga tradición de contribuciones femeninas a la conquista del espacio, tanto en la navegación espacial, en el que Valentina Tereshkova es una pionera, de cuya hazaña siendo la única mujer en realizar una misión espacial en solitario; como en las labores del equipo de la NASA expecialista en Matemáticas, Física, Ingenierías y demás carreras STEM, del que también formaron parte algunas mujeres excepcionales.

Apolo 11: Un «pequeño paso para el hombre» gracias a grandes mujeres

La famosa frase de Neil Armstrong «un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad» contiene una inexactitud lingüística que refleja un sesgo más profundo. Los tres astronautas del Apolo 11, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, no representaban al «hombre» sino a la humanidad en su conjunto. Y, lo que resulta más significativo aún, su misión no habría sido posible sin el trabajo fundamental de brillantes mujeres matemáticas e ingenieras que participaron de forma decisiva en la Misión Apolo 11.

Katherine Johnson (1918-2020), matemática, física y científica espacial, afroamericana, de excepcional talento, realizó cálculos orbitales esenciales para garantizar la seguridad y éxito de misiones como Apolo 11. Su extraordinaria capacidad para resolver problemas complejos fue fundamental para la exploración espacial. Johnson jugó un papel clave para realizar los cálculos orbitales necesarios para las misiones espaciales, incluyendo Apolo 11, haciendo contribuciones en el campo del uso de ordenadores para la realización de tareas, los programas del transbordador espacial y los planes para futuras misiones a Marte.

Su excepcional genio para las matemáticas y su férreo espíritu de superación la llevaron a romper simultáneamente barreras raciales y por razón de sexo en la NASA, en una época en que las mujeres y las minorías étnicas partían de una posición de desventaja significativa respecto de los varones caucásicos en los Estados Unidos de los años cincuenta.

En 2015, Katherine Johnson fue honrada con la Medalla Presidencial de la Libertad por el presidente Barack Obama. Un año después, recibió el premio Snoopy y el NASA Group Achievement Award. Entre otros reconocimientos, en 2019, se le entregó la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos, y en 2021, su legado fue perpetuado al ser incluida en el Salón Nacional de la Fama de Mujeres.

Dorothy Vaughan (1910-2008)  matemática e informática afroamericana que trabajó en la NASA y la NACA, su agencia espacial precedente. Se convirtió en la primera mujer afroamericana en liderar un equipo en el centro, al asumir el cargo de supervisora interina del grupo West Area Computers, en 1949. Posteriormente, fue promovida oficialmente a supervisora. A lo largo de sus 28 años de trayectoria como matemática, se anticipó a la llegada de los ordenadores en los años 60, aprendiendo de manera autodidacta el lenguaje de programación Fortran, que luego enseñó a su equipo. Más adelante, dirigió la sección de programación de la Analysis and Computation Division (ACD) en Langley y contribuyó al desarrollo del proyecto Scout para el lanzamiento de satélites al espacio, hasta su retiro de la NASA en 1971. Fue homenajeada por el Congreso de EEUU de forma póstuma.

Mary Jackson (1921-2005), matemática y primera ingeniera aeroespacial afroamericana de la NASA, desempeñó un papel clave optimizando los túneles de viento, mejorando así el rendimiento de los cohetes.

Hizo una extraordinaria carrera como ingeniera en la NASA y, además de sus grandes aportaciones a la ingeniería espacial, contribuyó de forma especial a promover la participación de las mujeres en los diversos ámbitos de las ciencias y la ingeniería que suponía la conquista del espacio. Dirigió dos programas al mismo tiempo que promovían la valía y el talento de las mujeres matemáticas, ingenieras y científicas: la Federal Women’s Program en la oficina de Igualdad de Oportunidades, y del Affirmative Action Program, donde se abogaba para impulsar la contratación y la promoción de mujeres en la NASA.

Jo Ann Morgan (1940), ingeniera aeroespacial estadounidense, pionera en el programa espacial de Estados Unidos al ser la primera mujer ingeniera de la NASA y la primera mujer en obtener el cargo de Ejecutivo Senior en el John F. Kennedy Space Center. 

Morgan fue la única mujer en la sala de control del Centro Espacial Kennedy durante el lanzamiento de Apolo 11, donde ejercía labores de supervisión de sistemas de comunicación y monitoreo vitales.  Durante su dilatada carrera espacial, ocupó diversos cargos directivos en los 40 años de programas espaciales de la NASA.

Margaret Hamilton (1936), científica computacional, matemática, ingeniera y empresaria de Software estadounidense. Pionera del software, dirigió el equipo del MIT que desarrolló el código del módulo lunar. Su trabajo permitió al ordenador priorizar tareas críticas durante el aterrizaje, asegurando el éxito de la misión frente a alarmas inesperadas que podrían haber provocado el aborto de la misión.

Dirigió la División de Ingeniería de Software del Laboratorio de Instrumentación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT),​ donde desarrolló el software de navegación «on-board» para el Programa Espacial Apolo. En 1976 fundó la empresa Higher Order Software.; diez años más tarde, fundó y dirigió la Hamilton Technologies, Inc. en  Massachusetts.

Frances Marian «Poppy» Northcutt (1943), matemática e ingeniera de la sala de control, que fue responsable de los cálculos para garantizar el retorno seguro de los astronautas a la Tierra. Es conocida como la salvadora de la Misión Apolo 13.

Comenzó su extraordinaria carrera como calculadora humana, es decir, las mujeres matemáticas que se ocupaban de hacer complejos cálculos matemáticos en la NASA antes de que se comercializaran los ordenadores. De ahí, pasa a trabajar como ingeniera del Programa Apolo  de la NASA. Fue la primera mujer ingeniera en trabajar en el Centro de control de misión de la NASA durante el Apolo 8.​

A su brillante carrera hay que sumarle su aportación a la lucha por los derechos de las mujeres, en su calidad de abogada experta en Feminismo Jurídico. El cráter lunar ‘Poppy’ lleva su nombre en reconocimiento por su valioso trabajo en el Programa Apolo y por el meritorio honor de ser pionera en el mismo. 

Estas mujeres fuera de serie, fueron relegadas a un segundo plano en las misiones espaciales, pero con su valía, talento y determinación desafiaron prejuicios y demostraron que su contribución era esencial para lo que se convertiría en uno de los mayores logros de la humanidad, abriéndole el camino a muchas mujeres y niñas en el avance por nuestros derechos.

Las excepcionales vidas de Jonhson, Vaughan y Jackson fueron llevada al cine en la película «Hidden Figures, Figuras ocultas» (2017), basada en el libro  Hidden Figures: The Story of the African-American Women Who Helped Win the Space Race, de Margot Lee Shetterly (2016).

El futuro de la exploración espacial debe ser equitativo

La misión de Blue Origin representa un paso más en el camino hacia la equidad en los trabajos de las STEM y la exploración espacial para las mujeres y hombres. La presencia de mujeres en todas las facetas de la astronáutica, desde la Ingeniería, las Matemáticas, Física y la programación, hasta el vuelo espacial, no sólo es una cuestión de justicia social, sino de aprovechamiento pleno del talento femenino.

Las mujeres aportan perspectivas, habilidades y enfoques que enriquecen cualquier empresa humana. En un campo como la exploración espacial, donde la innovación, la creatividad y la resolución de problemas son determinantes, la diversidad de pensamiento y enfoque no es un lujo, sino una necesidad. Necesitamos que las mujeres lleguen a todos los ámbitos de las ciencias, artes, deportes y demás disciplinas. Por ello resulta fundamental contar con mujeres lideresas en La Tierra y el espacio, que sean referentes de las niñas. Las mujeres y niñas no sólo podemos soñar con las estrellas, también las podemos conquistar.

La conquista del espacio siempre fue un gran paso para la humanidad, en el que las mujeres han hecho contribuciones tan importantes como las de los hombres, aunque sus méritos se hayan invisibilizado y aún no sean suficientemente reconocidos. Estas mujeres son orgullo del talento femenino.

Este artículo ha sido redactado con fuentes obtenidas de Women at NASA, Women of NASA de National Geografic, Hidden Figures: The Story of the African-American Women Who Helped Win the Space Race, Wikipedia y Mujeres con Ciencia, con fines meramente divulgativos. Los derechos de las fotos son de quienes legalmente corresponda.



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