Feminización de la pobreza, pese al crecimiento de la economía

Aunque el PIB y el empleo mejoran, los datos de FOESSA, INE y Eurostat muestran que las mujeres— especialmente las que encabezan hogares monomarentales—siguen soportando tasas más altas de pobreza y exclusión. Las causas son estructurales: vivienda cara, cuidados no remunerados, parcialidad y precariedad, brecha salarial, pobreza energética, penalización de la maternidad .

La solución a esta situación exige políticas de cuidado universal, vivienda asequible, igualdad retributiva efectiva, empleo digno, protección efectiva de la maternidad, promoción de la corresponsabilidad y una transición energética con enfoque de género.

Los datos que no podemos ignorar

  • España, entre las tasas más altas de la UE: en 2024, el 25,8% de la población estaba en riesgo de pobreza o exclusión (AROPE), frente al 21,0% de la UE. Además, las mujeres europeas presentaron mayor riesgo que los hombres (21,9% vs. 20,0%).
  • Fragmentación social y “trampas” estructurales: FOESSA (2024/2025) alerta de una contracción de la clase media, exclusión severa 52% por encima de 2007 y señala la vivienda y el empleo precario como motores de la exclusión. Los hogares encabezados por mujeres están sobrerrepresentados en la exclusión.
  • Leve mejora, brechas persistentes: el INE confirma el descenso del AROPE al 25,8% en 2024 y del riesgo de pobreza al 19,7%, pero con diferencias por edad y composición familiar que siguen penalizando a los hogares con menores.

¿Por qué muchas mujeres “se sienten más pobres”?: las causas estructurales de la feminización de la pobreza

a) Vivienda: del hogar al factor de expulsión

El alquiler se ha convertido en “trampa de pobreza”: consume una parte desproporcionada de los ingresos de los hogares pobres y genera inseguridad residencial. Las familias monomarentales (≈81% encabezadas por mujeres) reconocen dificultades extremas para pagar vivienda, alimentación y educación; el riesgo de pobreza infantil en estos hogares supera en ≈20 puntos la media nacional.

b) Cuidados no remunerados: la pobreza de tiempo

El trabajo de cuidados no remunerado recae mayoritariamente sobre las mujeres y limita su participación laboral, progreso y salarios. ONU Mujeres estima que su valor puede superar el 40% del PIB en algunos países; sin redistribución y servicios públicos, el crecimiento no llega a sus bolsillos.

c) Precariedad y parcialidad: menos horas, menos protección

En España, el 73% del empleo a tiempo parcial lo ocupan mujeres; en 2024 la contratación femenina mantuvo niveles elevados de parcialidad y temporalidad, con impacto en ingresos y cotizaciones.

d) Brecha salarial: estancamiento y retrocesos

Tras años de mejora, la brecha salarial repuntó en 2024 (≈19–20% anual), y el diferencial “no explicado” por hora—tras controlar por horas, ocupación y sector—sigue en ≈12–13%, señal de sesgos y estructuras retributivas opacas (pluses y complementos).

e) Pobreza energética: un riesgo con sesgo de género

Los hogares encabezados por mujeres—monomarentales y mayores—muestran tasas más altas de pobreza energética. Aunque 2024 registró cierta normalización de precios, la vulnerabilidad persiste y requiere medidas focalizadas.

3) Derechos de las mujeres = mejor economía

Cerrar brechas de participación, salarios y cuidados acelera el crecimiento, la productividad y la resiliencia económica. El Foro Económico Mundial estima que, al ritmo actual, la paridad global tardará 123 años, recordándonos la urgencia de invertir en igualdad como motor económico, no sólo como obligación ética.

) Soluciones macro (políticas públicas con enfoque de derechos)

1) Sistema nacional de cuidados (universal y financiado)
Escalar y consolidar el Plan Corresponsables—aprobado en 2025 con 142,5 M€—hacia un derecho universal al cuidado: servicios integrales (infancia y mayores), horarios extendidos y cobertura rural, con evaluación y transparencia (“Hub corresponsables”). Impacto esperado: liberar tiempo, aumentar horas trabajadas y salarios de las mujeres.

2) Vivienda asequible con prioridad a hogares con menores
Ampliar parque público de alquiler social, incentivos a alquiler asequible, y bonos focalizados en monomarentales. FOESSA subraya el rol de la vivienda como motor de exclusión; EAPN muestra que el gasto en vivienda multiplica el riesgo de pobreza.

3) Igualdad retributiva efectiva

  • Transparencia salarial obligatoria por categorías y pluses.
  • Auditorías salariales anuales con planes de corrección y sanciones por incumplimiento.
  • Refuerzo de la inspección en sectores feminizados y de cuidados.
    Justificación: reducir el “12–13% no explicado” y el repunte de 2024.

4) Empleo de calidad y jornada completa
Incentivos a conversión de parcialidad involuntaria a tiempo completo, límites a contratos ultracortos y refuerzo de políticas activas en sectores con alta rotación.

5) Energía y transición justa con perspectiva de género
Nueva Estrategia de Pobreza Energética 2026–2030 con cupos y prioridad para monomarentales: rehabilitación térmica, autoconsumo (individual y colectivo), y acceso ágil a bonos eléctricos y térmicos.

6) Protección social pro-infancia
Refuerzo de transferencias por hijo, créditos fiscales reembolsables y compatibilidad con empleo parcial para evitar trampas de pobreza en hogares con menores.

5) Soluciones micro (empresa y hogar): de la intención al cambio

Para empresas y directivos/as

  • Publicar brechas salariales intra-puesto y por pluses (objetivos, disponibilidad, turnos).
  • Diseñar puestos family-friendly (flexibilidad real, previsibilidad horaria, sin “penalización de carrera”).
  • Métricas de promoción y sponsorship para mujeres; objetivos por shortlist.
  • Servicios de cuidado cofinanciados: acuerdos con redes del Plan Corresponsables.

Para hogares y mujeres

  • Negociar conversiones de parcial a completa con datos de productividad/rotación del área; explorar sectores con menor brecha (p. ej., transporte).
  • Activar los nuevos permisos del RDL 5/2023 (parental, lactancia, excedencias) y promover su uso por hombres para redistribuir cuidados.
  • Reducir gasto energético: verificar elegibilidad a bonos, rehabilitación y autoconsumo; comparar tarifas bajo el nuevo PVPC.

6) Indicadores de seguimiento (para evaluar políticas de igualdad)

  • AROPE desagregado por sexo y tipo de hogar (meta: converger a media UE en < 3 años).
  • Parcialidad involuntaria femenina (meta: -30% en 3 años).
  • Brecha salarial anual y por hora (meta: <10% anual y <7% por hora en 3 años).
  • Coste de vivienda sobre ingresos en hogares pobres y monomarentales (meta: -10 p.p.).
  • Tasa de pobreza energética en hogares encabezados por mujeres (meta: -30% en 4 años).

7) ¿Por qué hablar de “derechos de las mujeres” y no solo de “pobreza” en general?

Porque la evidencia muestra sobrecarga diferencial en cuidados, parcialidad, brechas salariales y costes de vivienda que afectan más a las mujeres, especialmente a las que lideran hogares con menores. Un enfoque de derechos permite diseñar políticas que corrijan estas asimetrías.

¿No se ha reducido ya la brecha salarial?
Sí, a largo plazo. Pero 2022–2024 muestran estancamiento e incluso repuntes en términos anuales, y persiste un diferencial no explicado por hora de ≈12–13%. Sin transparencia en pluses y promociones, la desigualdad se reproduce.

¿Qué política tendría el mayor impacto inmediato?
Sistema universal de cuidados (escala del Plan Corresponsables) + vivienda asequible para hogares con menores: liberan tiempo, elevan horas trabajadas y reducen el estrés financiero que empuja a la exclusión.

8) Reflexiones finales

Si el crecimiento no reduce la pobreza femenina, es porque el sistema penaliza a las mujeres y, por tanto, es injusto. España no puede conformarse con un AROPE del 25,8% ni con brechas que condenan a millones de niñas y mujeres a la pobreza de tiempo e ingresos.

La solución no puede ser un “parche”, requiere un cambio de modelo que ponga la igualdad retributiva, la corresponsabilidad, los cuidados, la vivienda y la justicia social en el centro, tal y como establece la Constitución que tiene a España por un Estado social y democrático de Derecho.

Comparte este análisis si crees que la igualdad es buena economía. Y si diriges una organización, empieza hoy: publica tus brechas, revisa tus pluses y convierte la flexibilidad en oportunidad, no penalización.

La corresponsabilidad en el hogar, es decir, compartir equitativamente las responsabilidades del hogar y los cuidados, es clave para lograr la igualdad entre mujeres y hombres y una sociedad más justa y democrática.



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