
Siguiendo los pasos de Francia y Australia, España se dispone a aprobar uno de los paquetes legislativos más ambiciosos de los últimos años: prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años y tipificar como delito la manipulación de algoritmos. Así lo anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Cumbre Mundial de Gobiernos celebrada en Dubái.
Una reforma que tensa el marco de protección de datos
Esta decisión supone un cambio profundo en el marco jurídico español, pues implica reformar la legislación vigente en materia de protección de datos, que actualmente reconoce la mayoría de edad digital a los 14 años para prestar consentimiento en el tratamiento de datos personales.
La Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales (Lopdgdd) fija en 14 años la edad mínima de consentimiento digital. Pero el proyecto legislativo en curso ya prevé elevarla a los 16. Ampliación que también afectará al tratamiento de los datos personales: para cualquier menor de 16 años será obligatorio contar con el consentimiento paterno o del titular de la tutela.
La protección frente a la pornografía, ciberacoso y riesgo sexual
Uno de los argumentos más contundentes esgrimidos por el Gobierno para justificar el endurecimiento legislativo es la exposición temprana de los menores a la pornografía, cuyo primer contacto se produce, de media, a los 11 años, según datos presentados por el Ministerio de la Presidencia. Sánchez insistió en la necesidad de proteger a los menores frente a contenidos “de adicción, abusos, violencia y pornografía” que proliferan sin filtros en el entorno digital actual.
Este acceso prematuro no solo afecta a su desarrollo afectivo y sexual, sino que alimenta dinámicas de hipersexualización y riesgo, que funcionan como puerta de entrada a situaciones de acoso, chantaje sexual (sextorsión) y vulnerabilidad emocional. El Ejecutivo pretende que la verificación obligatoria de edad, amparada en el Reglamento de Servicios Digitales (DSA), frene esta exposición antes de que se produzca.
Acoso digital, violencia simbólica y la presión estética en la adolescencia
El paquete legislativo también aspira a reducir la incidencia del ciberacoso, que afecta especialmente a adolescentes expuestos a dinámicas de juicio constante, humillación pública y violencia simbólica a través de imágenes, comentarios o imitaciones virales.
Las redes fomentan, además, fenómenos de comparación permanente, presión estética, especialmente entre niñas y adolescentes, y consumo compulsivo de contenido que refuerza los roles y estereotipos irreales de belleza, feminidad, éxito y aceptación social. Aunque no se menciona expresamente la presión estética, sí reconoce el impacto nocivo de entornos “potencialmente perjudiciales para el desarrollo físico, moral o mental del menor” y obliga a plataformas e influencers a aplicar mecanismos de verificación y responsabilidad respecto a estos contenidos.
Seguir leyendo en La Voz del Sur , publicado 04/02/2026

Jurista Feminista

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