Madres del Feminismo: Olympe de Gouges: la pionera de la Ilustración

By Sandra Moreno

Mientras la Francia revolucionaria celebraba en 1789 la proclamación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano como símbolo de un nuevo orden político basado en la libertad y la igualdad, una paradoja insalvable se escondía en el corazón del proyecto ilustrado: la mitad de la población quedaba fuera de aquel sueño emancipador. La universalidad proclamada era falaz porque sólo se refería a los hombres.

En medio de ese contexto convulso, una mujer decidió poner palabras a la injusticia. Marie Gouze, escritora, dramaturga y activista, conocida como Olympe de Gouges, se atrevió a cuestionar a los líderes de la Revolución con la misma contundencia con la que ellos cuestionaban al Antiguo Régimen. Su gesto, tan simple como radical, consistió en hacer lo que parecía impensable: reescribir la Declaración de 1789 para incluir en ella a las mujeres, quienes no eran reconocidas ni como ciudadanas ni como sujetos políticos.

En el Preámbulo de su Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), de Gouges no sólo denunció el olvido, sino que instó a sus contemporáneas a exigir formalmente a la Asamblea Nacional su reconocimiento político. Las llamó a actuar. A reclamar. A ocupar el espacio del que habían sido expulsadas. Su Declaración no fue un mero ejercicio retórico. Fue una interpelación directa al poder, un recordatorio de que ningún proyecto democrático puede considerarse completo si excluye sistemáticamente a quienes también conforman la nación.

Un proyecto para universalizar lo universal

Inspirada en el espíritu de los derechos naturales, es decir, aquellos que la Ilustración consideraba innatos a todos los seres humanos, Olympe de Gouges no inventó un lenguaje nuevo: lo tomó de la propia Revolución y lo devolvió ampliado, depurado y coherente. Si la igualdad era un principio natural, debía serlo para todas las personas. Si la libertad era imprescriptible, ninguna mujer podía quedar fuera de ella. Si los derechos eran inalienables, inherentes a la condición humana, también debían ser reconocidos a las mujeres.

Entre los principios más relevantes de su Declaración destacan:

1. Libertad e igualdad plenas

De Gouges subrayó que las mujeres nacen, viven y mueren libres e iguales en derechos al hombre. No se trataba de una metáfora, sino de la afirmación de un derecho político negado.

2. Sujeto político y titular de derechos naturales

Las mujeres debían ser reconocidas como titulares de libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión, pilares sobre los que se erigía la Revolución. Nada justificaba su exclusión.

3. Participación en la soberanía nacional

Si el pueblo es soberano, las mujeres, parte indiscutible de ese pueblo, deben participar en la vida política: votar, ser elegidas y formar parte de las decisiones que afectan a la nación.

4. Igualdad ante la ley

La ley, expresión de la voluntad general, no puede ser distinta para mujeres y hombres. Ninguno de los dos sexos debe quedar desfavorecido por su condición.

5. Educación y autonomía económica

De Gouges reclamó para las mujeres el derecho a la educación, al acceso a recursos, a la administración de sus bienes y al ejercicio pleno de sus capacidades intelectuales.

6. Igualdad en el matrimonio

Propuso un modelo matrimonial basado en la reciprocidad, donde ambas partes disfrutaran de los mismos derechos, incluida la posibilidad del divorcio y la protección ante el daño.

7. Libertad de pensamiento y expresión

Si podían ser llevadas al cadalso, argumentó Olympe con ironía amarga, también debían tener derecho a subir a la tribuna pública. La libertad de opinión no podía depender del sexo.

8. Acceso a cargos públicos

Los méritos y talentos, no el sexo, debían determinar el acceso a responsabilidades de Estado, cargos administrativos y posiciones de representación pública.

Una declaración adelantada a siglos

La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana fue un acto de lucidez y valentía. No sólo puso en evidencia el sesgo patriarcal del proyecto revolucionario, sino que anticipó debates que tardarían más de un siglo en abrirse paso en Europa y en buena parte del mundo.

Olympe de Gouges pagó un precio alto: fue ridiculizada, perseguida y finalmente guillotinada en 1793. Pero su obra permanece como una de las primeras formulaciones políticas modernas de igualdad entre mujeres y hombres. Un recordatorio de que la democracia no es un punto de llegada, sino un proceso en constante construcción que sólo puede denominarse como tal si incluye a las mujeres.

Una revolución verdaderamente revolucionaria no puede dejar fuera a la mitad de quienes la sostienen: las mujeres, y éste es uno de los principales legados que nos dejó Olympe de Gouges, una de las madres del feminismo.

Imágenes tomadas de Wikipedia Jurista Feminista



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